¿Cómo se hace una reclamación de cantidad?

Una reclamación de cantidad es, en pocas palabras, una demanda judicial interpuesta por un sujeto contra otro con el objetivo de que le pague el dinero que le adeuda. Realizada una consulta al Despacho de abogados G. Elías y Muñoz, nos atestiguan que por lo general este tipo de reclamaciones son muy comunes entre diferentes empresas y autónomos (alegando diferentes causas), y que también son muy habituales entre un trabajador y la empresa para la que trabaja o ha trabajado, si bien es cierto que existen infinidad de supuestos normalizados. En cualquier caso, en este artículo queremos explicarte cómo debes hacerla para que llegue a buen puerto.

Lo primero que has de saber es que, según la cuantía y el origen de la deuda, necesitarás un abogado o no. Pero, además, has de tener en cuenta que dicha deuda ha de ser dineraria, estar vencida y, por supuesto, ser exigible. En función de estas circunstancias será necesario acudir a un procedimiento judicial determinado (ver tipos de procesos judiciales). En este caso, existen cuatro diferentes:

1. Proceso monitorio. Este es el tipo de proceso al que hay que recurrir en caso de tener algún documento firmado por el deudor en el que se certifique la existencia de una deuda cuya cuantía no supere los 250 000 euros.

2. Proceso verbal. Si la deuda no supera los 6000 euros y no se puede justificar con documentos de ningún tipo.

3. Proceso ordinario. Igual que en el supuesto anterior pero cuando la cuantía adeudada supera los 6000 euros. Es necesario presentarse con abogado y procurador.

4. Proceso cambiario. Cuando se reclaman cantidad documentadas mediante pagarés, cheques o letras de cambio. También es necesario abogado y procurador y es el más rápido de todos ya que, si el deudor no paga o no formula oposición, en 20 días se procede a embargar sus bienes.

En el caso de que vayas a realizar la reclamación de cantidad tú mismo pues la cantidad adeudada es baja, has de saber que existen modelos normalizados que te proporcionarán en el mismo juzgado y en los que aparecen todos los pasos que debes seguir así como el tipo de procedimiento al que debes recurrir.

En cualquier caso, has de saber que la persona o entidad que te debe el dinero dispondrá de 20 días desde la aceptación a trámite de la reclamación para pagar. Si esto ocurre, el procedimiento se da por terminado. En cambio, si se opone a efectuarlo alegando los motivos pertinentes, el juez os convocará a ambos para realizar una vista en la que deberás llevar todos los documentos de prueba de los que dispongas. En función de ellos dictará sentencia.

Por supuesto, en caso de que el demandado no responda a la reclamación en el plazo indicado anteriormente, el juez dictará sentencia a tu favor y estimará tus pretensiones. El deudor dispondrá de 20 días para depositar la cantidad en el juzgado y, si no lo hace, estarás en disposición de interponer una demanda ejecutiva en la que solicites el embargo de sus bienes.

Por último, has de tener en cuenta que debes llevar 3 copias de todos los documentos de prueba que quieras presentar (uno para ti, otro para el deudor y un último para el juez). Además, estas reclamaciones han de presentarse siempre en el juzgado de primera instancia del domicilio del deudor. Asimismo, si la cantidad que te deben no supera los 2000 euros, estás exento de pagar tasas. Si es superior, la cuantía de estas dependerá de diversos factores.

Me han despedido injustamente ¿Qué hago ahora?

 

Si acaban de despedirte por algún motivo que consideres injusto has de saber que la ley te ampara ante este tipo de situaciones. De hecho, dispones de una serie de mecanismos que te ayudarán a conseguir la indemnización que realmente mereces. En este sentido has de saber que, en términos jurídicos, a este tipo de situaciones se les denomina como ‘despidos improcedentes’. Vamos a explicarte qué debes hacer si te ves envuelto en uno de ellos.

Lo primero que has de saber es que dispones de un plazo máximo de 20 días para presentar una reclamación en el juzgado que corresponda, es decir, en el de primera instancia. Por otro lado, debes tener presente que el Estatuto de los Trabajadores recoge una serie de situaciones en las que, de producirse el despido, se considera procedente. Por tanto, basta con que lo revises, a poder ser, acompañado de un abogado laboralista para saber si el motivo por el que ya no tienes trabajo está justificado o no. En cualquier caso, si crees que la causa alegada por la empresa no es justificable, tu demanda será resuelta por un juez que dicte sentencia al respecto.

El siguiente paso que debes dar es el de acudir al centro del Servicio de Mediación, Arbitraje y Conciliación más próximo a tu residencia portando los datos de la empresa que te ha despedido, tus datos personales y como trabajador (número de afiliación a la seguridad social, contrato, etc.) y un informe en el que aparezca detalladamente lo que ha sucedido. También has de añadir si el objeto de tu reclamación es ser readmitido en tu puesto o el reconocimiento oficial de que la causa ha sido improcedente.

Posteriormente, el Servicio de Mediación, Arbitraje y Conciliación te citará a ti y a un representante de la empresa en cuestión para que lleguéis a un acuerdo amistoso. Si dicho representante no acude a la cita o, simplemente, se niega a darte la razón, dispondrás de 20 días para formalizar la demanda en el juzgado. Llegados a este punto, la solución al conflicto solo la podrá dictaminar el juez que corresponda.

El juez procederá a analizar y a evaluar los hechos acontecidos en función de las pruebas y los documentos proporcionados por las dos partes y, en función de ellas, dictará sentencia. En caso de que no te dé la razón, no tendrás derecho a indemnización ni a reincorporarte a tu puesto de trabajo. En cambio, si lo hace, la empresa estará en la obligación de hacerse cargo de dicha indemnización por despido improcedente y a pagarte las nóminas que correspondan a los meses que hayan transcurrido desde que se produjo el cese de tu contrato hasta el momento de la resolución del conflicto.

Cabe considerar un tercer supuesto, el cual no es otro que el juez considere que el despido sea nulo. Esto sucede, única y exclusivamente, cuando el letrado entiende que el cese del contrato responde a causas que, en la Constitución o en la ley, sean consideradas como discriminatorias al violar libertades públicas del trabajador o algún derecho fundamental. Esto no suele ser muy frecuente pero, en caso de que ocurra, podrás elegir entre la readmisión a tu puesto o el cobro de la indemnización en los términos que ya hemos comentado en el párrafo anterior.

Divorcio express (mutuo acuerdo) y Divorcio contencioso ¿Qué diferencias hay?

Desde el momento mismo en el que una pareja que ha constituido un matrimonio con anterioridad quiere finalizar la convivencia conjunta, la única forma de disolver de forma legal y con efectos absolutos ese vínculo matrimonial en España es a través del divorcio.

A diferencia de lo estipulado en legislaciones anteriores en nuestro país, en la actualidad ya no resulta necesaria una separación temporal previa, ni tampoco alegar causa alguna para justificar el deseo o la decisión de divorciarse. El deseo de uno de los cónyuges, aun cuando el otro no intervenga en tal petición ni haya expresado un deseo similar, es más que suficiente para iniciar el procedimiento de divorcio.

Pero, al divorcio se puede llegar de dos formas muy diferentes. Se puede negociar la disolución del matrimonio de una forma amistosa o conflictiva, según sea el acuerdo o desacuerdo existente en la pareja. En el caso de que se produzca un mutuo acuerdo entre los cónyuges, ambos interesados deberán firmar una propuesta de pacto o convenio consensuado que habrá sido redactada por sus abogados. Porque, en los procesos de divorcio siempre se deberá contar con un abogado, según estipula la Ley de Enjuiciamiento Civil vigente. Si la disolución del matrimonio afecta a menores los principales acuerdos de los que suelen tratar estos convenios hacen referencia a las distintas circunstancias del régimen de guarda y custodia aplicables.

Esta vía amistosa se conoce de forma coloquial como “divorcio exprés”, por la velocidad y simplicidad de los procedimientos aplicables. En la práctica, cuando se ha tomado la decisión firme de disolver un vínculo matrimonial, ésta sería la modalidad más aconsejable y ventajosa para ambas partes. En primer lugar, por el ahorro que supone tanto en tiempo como en dinero y después, porque permite la posibilidad de eludir enfrentamientos y los posibles daños emocionales añadidos. Para que se pueda solicitar esta modalidad, la legislación establece como norma obligatoria que haya transcurrido un mínimo de tres meses, a contar desde la fecha en las que se celebró el matrimonio, dejando al margen algunas causas excepcionales que están contempladas de forma específica por la ley.

Desde el punto de vista económico, las ventajas del “divorcio exprés” se concretan en hechos como la posibilidad de que ambas partes, a través de su mutuo acuerdo expreso, puedan ser asistidas por un único procurador, así como por el mismo abogado matrimonialista que les represente a ambos. Este abogado común sería el encargado de redactar el acuerdo entre los cónyuges, además de ocuparse de todos los trámites administrativos necesarios, con lo que el abaratamiento de costes generales es más que evidente.

Si, a pesar de todo, no ha sido posible llegar a un acuerdo mutuo de divorcio por la vía amistosa, la única salida para llevarlo a cabo es emprender un procedimiento contencioso, que implicará un proceso bastante más complejo en todos sus términos, así como bastante más largo y, en ocasiones, con indeseados efectos traumáticos, porque es difícil que ambas partes se conformen con el resultado. El divorcio contencioso ya exigirá una vista judicial, puesto que será un juez quien finalmente establecerá, a través de su veredicto, las condiciones de la disolución del matrimonio. El desembolso económico se hace mayor, ya que resulta obligatorio que cada una de las partes en conflicto acuda al proceso con su propia e independiente representación legal.